Desde que existen
los juegos de azar se diría que lo que predomina en ellos, aparte del sentido
lúdico, es la incertidumbre. No conocer el resultado de algo, de una acción, si
bien parece ser el sino de los seres humanos (salvo en algunos casos, como la
segura muerte que nos llegará), es una situación contra la que hemos querido
lidiar todo el tiempo, sin mucho éxito todavía, sobre todo por un tema de in/seguridad.
Por ejemplo, ya quisiéramos los chilenos saber con exactitud qué día y a qué
hora ocurrirá un próximo terremoto. Pero, ya lo dijimos, y más allá de las
rutinas, debemos convivir a diario con la duda del qué mañana y, en algunos más
que en otros, ese no saber genera inseguridades. Como lo decimos en nuestro
país, “la vida es una lotería”.
Quizás entonces,
los primeros hombres que tiraron unos huesos al aire buscaron que el azar les
entregara un indicio de lo que podría ocurrir más adelante. O tal vez solamente
lo hicieron por divertirse. En todo caso, con el propósito que fuera, lo cierto
es que con los huesos, los dados o los naipes, muy pronto vino también la
apuesta para determinar quién tenía más suerte. Y con el desafío llegó además
un resultado que señalaba a ganadores y perdedores. Y los triunfadores
recibieron una recompensa, la que estimo que en los primeros tiempos debe haber
sido solo de tipo espiritual, pero que después derivó en premios materiales,
como el dinero. Y como esa gratificación monetaria no estaba ligada al trabajo
(y tampoco pagaba impuestos), entonces vinieron las prohibiciones.
En su libro “Grito
y plata” (Letra Capital, 2016), el periodista Nicolás Rojas cuenta que “Los
juegos de azar han sido condenados por diversas culturas a lo largo de la
historia humana. En Grecia, por ejemplo, estaban prohibidos. Quienes infringían
la norma eran condenados a la esclavitud. Tiempo después, los legisladores
romanos hicieron lo propio con el juego-apuesta. De ahí proviene la palabra aleator, que aludía a quien practicaba
esta actividad. El término con el tiempo se volvió un insulto, aunque fue
socialmente más grave dedicarse al juego como profesión. En la época, se los
trató de infames”.
Desde otra óptica, según el dicho popular, “mala suerte en el juego, buena suerte en el amor”… Aparte de los peros sociales o legales que generó históricamente la apuesta en el juego de azar, hay quienes creen que tener fortuna en ellos acarrea otros problemas que pueden no ser menores. De ahí que muchos piensan que es preferible no pretender lograr recursos materiales apostando a la suerte y que, en vez de eso, mejor es buscar otras recompensas más ligadas al bienestar espiritual, como en el amor de pareja. Así lo deben haber pensado Claudio Mattone y Franceso Migliacci cuando crearon una canción llamada El rey de oros, que compitió en el Festival de San Remo en 1972 y que obtuvo el tercer lugar, en la voz de la jovencita Nada Malanima. Según mi barítono favorito, Flavio Alekos, en esta canción Nada está como la Edith Piaf. Yo agrego que el final de la interpretación es electrizante.
Desde otra óptica, según el dicho popular, “mala suerte en el juego, buena suerte en el amor”… Aparte de los peros sociales o legales que generó históricamente la apuesta en el juego de azar, hay quienes creen que tener fortuna en ellos acarrea otros problemas que pueden no ser menores. De ahí que muchos piensan que es preferible no pretender lograr recursos materiales apostando a la suerte y que, en vez de eso, mejor es buscar otras recompensas más ligadas al bienestar espiritual, como en el amor de pareja. Así lo deben haber pensado Claudio Mattone y Franceso Migliacci cuando crearon una canción llamada El rey de oros, que compitió en el Festival de San Remo en 1972 y que obtuvo el tercer lugar, en la voz de la jovencita Nada Malanima. Según mi barítono favorito, Flavio Alekos, en esta canción Nada está como la Edith Piaf. Yo agrego que el final de la interpretación es electrizante.
Video subido a Youtube por el usuario TELERICORDITRE
El rey de oros (l re di denari)
Autores: Claudio Mattone y Franceso Migliacci
Interpreta: Nada
(Versión en español)
No
quiero ya el rey de oros,
el
oro no compra todo,
quiero
encontrar un amor
que
sepa darme calor.
Si
alguien oro me ofrece
lo
venceré con la espada,
a
quien un trébol me ofrece
con
copa un brindis haré.
La
vida es juego,
mezcla
las cartas,
ríe
quien gana,
quien
pierde llora.
Mas,
la partida es solo una;
en la
vida hace falta fortuna,
una
revancha no se logrará.
Te
digo adiós rey de oros,
quiero
el amor más que todo.
Mas
tu riqueza qué es,
cuando
el amor no tendré,
La
vida es juego,
mezcla
las cartas,
ríe
quien gana,
quien
pierde llora.
Cuando
el sol muere
nace
la luna,
en la
vida hace falta fortuna,
yo mi fortuna con
otro tendré.
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(versión original en italiano)
Non
cerco un re di denari
Io
cerco un fante di cuori
Sai
la mia reggia dov'e'
Sotto
le stelle con te.
A chi
mi offre denari
Io
gli rispondo picche
A chi
mi offre dei fiori
Tutto
il mio cuore daro. '
La
vita e' un gioco
Mischia
le carte
Ride
chi vince
Chi
perde piange
Ma la
partita
E'
solo una
Nella
vita ci vuole fortuna
Una
rivincita non ci sara'
Addio
bel re di denari
Amo
il mio fante di cuori
La tua
ricchezza cos'e'
Quando
l'amore non c'e'
La
vita e' un gioco
Mischia
le carte
Ride
chi vince
Chi
perde piange
Se
muore il sole
Nasce
la luna
Nella
vita ci vuole fortuna
Io la
fortuna l'ho avuta con te
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